¿Cómo interpretar las curvas que predicen la Covid-19 en Cuba?

En días pasados, se presentaron en la televisión nacional varias curvas que predecían tres posibles escenarios de cómo será el comportamiento de la Covid-19 en el país.

Las curvas presentadas mostraban los casos activos. Cada una tenía un valor máximo, que podría definirse como el pico de la enfermedad o el momento en que más casos activos existen a la vez.

Pero, ¿a qué llamamos casos activos?

Los casos activos reflejan el total de personas enfermas de la Covid-19 en un momento dado. Esto quiere decir que al total de personas diagnosticadas con la enfermedad hasta ese momento (los confirmados), se le sustrae la cifra de quienes la padecieron y se recuperaron y todos los que fallecieron.

Predecir entonces el comportamiento de los casos activos en el tiempo es importante, porque permite predecir las necesidades del sistema de salud. Conocer en el pico de contagio una cifra aproximada a la máxima cantidad de pacientes que estarán enfermos a la vez, permite planificar número de camas, unidades de cuidados intensivos, respiradores y los insumos/recursos humanos necesarios.

En Cuba, a diferencia de otros países, todos los enfermos de la Covid-19 son hospitalizados. Por tanto, conocer los posibles escenarios con antelación permite trabajar por garantizar la logística necesaria.

Estas curvas de casos activos permiten modelar escenarios para tener una idea de la duración de la epidemia, su posible pico en cuanto a fecha y cantidad. Para su cómputo se tienen en cuenta varios algoritmos y parámetros matemáticos, con los cuales se genera un modelo teórico con mucha incertidumbre.

Los modelos que se predicen, de una enfermedad (hasta hace poco desconocida), tienen como base varias condicionantes que no pueden controlarse. Entre ellas la disposición de las personas a realizar cuarentena de manera voluntaria, la aplicación de medidas más o menos estrictas, la cantidad de tests realizados en un periodo de tiempo determinado y la efectividad de los tratamientos aplicados.

Al no ser una ciencia exacta, la medicina no puede avizorar tampoco a qué velocidad o cómo se recuperarán los casos. Cuerpos similares reaccionan de manera distinta a los mismos tratamientos. La estadística tampoco tiene en cuenta qué enfermedades de base tendrán los contagiados, si son alérgicos a determinado medicamento, entre otros factores.

Por tanto, si bien estas curvas ofrecen una posible perspectiva de cómo podría manifestarse la enfermedad, la vista en los medios es una versión correspondiente al día de publicación. Según pasan los días, se conoce más de la enfermedad, se acumulan pacientes y se recuperan otros, su tendencia podría variar drásticamente, así como la forma en que se puede calcular.

Según los modelos presentados, el país se mueve entre un escenario favorable y otro moderado, sin llegar de momento a las peores predicciones. Sin embargo, si no se toman las medidas orientadas y se extrema el cuidado de los enfermos, se podría avanzar a un escenario más crítico donde el pico sea más elevado y demore en el tiempo.

Si ese fuera el caso, tendríamos entonces más pacientes enfermos a la vez y causaría estrés al sistema hospitalario.

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