¿Presos? La verdad, solo la verdad

Por: Marinelis Lora Castro

Hace un tiempo, cuando cursaba el 3er año de la carrera, algunos compañeros de la Universidad y la UJC, tuvimos la oportunidad de visitar una cárcel para conocer las condiciones en que vivían los reclusos. La entrada al sitio en cuestión no fue fácil, y menos para las mujeres; no sabíamos que pasaría, la incertidumbre nos embargaba; sin embargo, finalmente, la experiencia fue única e inolvidable. En las cárceles cubanas se respetan los derechos humanos.
Por estos días escuché, a algunos individuos, que se les ocurrió comparar una Cárcel con lo que hoy en Cuba son los Centros de Aislamiento. Por supuesto, lo más fácil para quien no concibe soluciones a sus propios problemas es criticar; quien trabaja por un bien común no tiene tiempo de chismes calumniosos. ¿Quién podría comparar los Centros de Aislamiento con cárceles? Es bochornoso encontrar en las redes sociales comentarios desatinados y sin bases sólidas, creados por personas con mucho odio hacia Cuba; comentarios relacionados con la actual pandemia, que han llegado a convertirse en fake news, es decir noticias falsas. Todas creadas con el objetivo de distorsionar la realidad, y moldear la opinión pública, lo que termina, generalmente, e influyendo en las actitudes sociales de “algunos”.

Algo tan descabellado como que en Cuba se encarcelan a los familiares de los casos positivos a la Covid-19, circuló como fake news por estos días en las redes sociales. ¿Quién puede creer algo tan absurdo? Solo quien odia a Cuba, incluso algunos cubanos que decidieron irse a vivir en el extranjero, secundaron esta idea. No puedo callar, ningún cubano sensato puede callar.
En Cuba se crearon Centros de Aislamiento para la vigilancia epidemiológica de los viajeros que retornaron al país, luego de una estancia en el extranjero, y para aquellos, ya sean familiares, amigos o vecinos, que tuvieron contacto directo con una persona positiva a la Covid-19. La esencia de estos centros es garantizar una vigilancia epidemiológica adecuada durante 14 días (dos semanas), que según los estudios científicos, es el período en el que pueden aparecer los signos y síntomas relacionados al nuevo coronavirus.

Muchos centros de trabajo, escuelas e incluso hoteles, hoy son los lugares donde se cuida y se vela por la salud de los cubanos. A todos los huéspedes se les garantiza confort, alimentación y aseo personal. En estos centros de aislamiento para la vigilancia epidemiológica trabajan médicos, enfermeras y personal de apoyo, quienes chequean diariamente el uso correcto del nasobuco y los signos vitales de los ingresados. También se habilitaron consultas médicas que funcionan las 24 horas en caso de que alguien presentara otros síntomas no relacionados con la Covid-19.
Es importante aclarar que, quienes se alojan en los centros, no se consideran enfermos, sino personas con riesgo de ser portadores sintomáticos o asintomáticos del nuevo coronavirus. En caso de aparecer alguna sintomatología respiratoria son catalogados como sospechosos de padecer la Covid-19 e inmediatamente son trasladados hacia el Hospital.
El objetivo principal es que nadie llegue a una terapia intensiva o peor, y más doloroso, que nadie muera. Se conoce que muchos de los casos que, lamentablemente han fallecido o se encuentran graves, están relacionados con una detección tardía de la enfermedad. En los últimos días se han confirmado y diagnosticado casos positivos al nuevo coronavirus asintomáticos; que, de no haber estado identificados en estos centros de aislamientos, hubieran estado en la calle transmitiendo la enfermedad. Es de vital importancia que ningún contacto se quede en el medio familiar, mientras más personas se detecten más rápido se cortará la cadena de transmisión.

Evidentemente, ante esta pandemia la tarea número uno del gobierno cubano es evitar la transmisión y salvar vidas. Las decisiones que están adoptando no son para molestar a nadie, 14 días pueden hacer la diferencia entre vivir o morir, y seguro que todos prefieren vivir.
Si algo debemos reconocerle al gobierno cubano es la alta preocupación por su pueblo, la batalla sin fin por cortar la cadena de transmisión, y esto solo se puede lograr separando a los enfermos de los sanos. Si cada país del mundo lograra detectar a tiempo todos los contactos de los pacientes positivos, aislarlos y curarlos, el virus se quedaría sin corona y ganaríamos esta batalla. Seguro que los países del primer mundo lo pueden hacer, pero los millonarios no quieren prestar sus hoteles, o sus estadios, o sus mansiones para aislar enfermos, no es su problema, no es su prójimo es solo “algo que pasará”.
Cualquiera puede enfermar por un descuido, por negligencia o por confiar en alguien aparentemente sano, y no te puedo decir que lo van a coger preso porque no es verdad. Te puedo decir que gratuitamente lo van atender en un hospital y que van a velar por sus seres queridos el tiempo necesario hasta que todos estén sanos y sin riesgos. Presos no, protegidos sí, es la verdad solo la verdad.

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