8vo Congreso: Unidad, continuidad y fe en la victoria.

Después de hacerse pública la decisión de efectuar el VIII Congreso del Partido, en abril de 2021, un evento extraordinario marcó de forma crucial la vida de todos los cubanos: la pandemia de la COVID-19. Esta puso a prueba la capacidad y la voluntad de la Revolución, y el temple de nuestro pueblo para enfrentar cualquier dificultad, por compleja que esta sea.

Una vez más se ha mostrado al mundo la verdad de Cuba, sus valores, su  vocación solidaria y humanista. Esto,  junto a la capacidad organizativa del país y el desarrollo científico alcanzado, nos ha permitido traducir en resultados visibles el compromiso con la vida y el bienestar de nuestros compatriotas y de otros pueblos; todo es posible a pesar de la constante agresividad del Gobierno de Estados Unidos.

Incluso al estar inmersos hoy, los cubanos, en la superación de los disímiles obstáculos derivados de la pandemia, en particular los vinculados a nuestra economía, el Comité Central del Partido Comunista de Cuba ratifica, con su convocatoria, la decisión de desarrollar el VIII Congreso en la fecha prevista.

El Congreso centrará su atención en la evaluación y proyección de asuntos medulares para el presente y futuro de la nación. El programa incluirá la actualización de la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, los resultados alcanzados  y la actualización de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución; así como los resultados económico-sociales obtenidos del VII Congreso a la fecha. Analizará, de igual forma, el funcionamiento del Partido, su vinculación con las masas, así como la actividad ideológica. Valorará, además, la situación que presenta la política de cuadros en el Partido, la Unión de Jóvenes Comunistas, las Organizaciones de Masas y el Gobierno.

Para lograrlo contamos con una vasta experiencia de lucha en la construcción del socialismo, como única opción de desarrollo, y con el ejemplo imperecedero del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Este Congreso será un escenario oportuno para la actualización de nuestra estrategia de resistencia y desarrollo.

Para alcanzar este y otros objetivos, debemos continuar fortaleciendo el funcionamiento del Partido desde el núcleo hasta las instancias superiores, a partir de la ejemplaridad de quienes militan en sus filas.

A la par, resulta imprescindible contar con cuadros que mantengan en todo momento una actitud revolucionaria frente a los problemas; que desarrollen la capacidad de análisis en la búsqueda de soluciones; que estimulen el diálogo franco y se caractericen por una ética intachable en su actuación cotidiana.

El Partido mantendrá una prioritaria atención a la Unión de Jóvenes Comunistas, sus cuadros, militantes y las nuevas generaciones, en cuya formación y educación en valores tiene una responsabilidad especial.

Igualmente, apoyará a las organizaciones de masas y sociales, en sus misiones de integrar, movilizar y representar a nuestro pueblo, propiciando una participación superior de sus miembros en los procesos políticos y socio-económicos, que deciden nuestro futuro como nación.

Hoy adquiere mayor importancia el trabajo político-ideológico para enfrentar los intentos de restauración capitalista y neoliberal. Las redes sociales e Internet se han convertido en un escenario permanente de confrontación ideológica, donde también deben prevalecer nuestros argumentos frente a las campañas enemigas.

Ante la guerra cultural y de símbolos que se nos hace, la defensa de la cultura y la identidad nacional, así como el conocimiento de nuestra historia, reafirman nuestra soberanía e independencia.

Ratificamos una vez más la importancia estratégica de mantener la defensa y seguridad nacional del país, como asunto de máxima prioridad.

Digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder, nuestro Partido: único, marxista, leninista, martiano y fidelista, asume una alta responsabilidad en la preservación de la unidad, factor estratégico para la victoria.

El 8vo. Congreso llega acompañado de un excepcional apoyo del pueblo a nuestro modelo social, pues las instituciones, los cuadros y cada uno de los hombres y mujeres de este archipiélago, son bastiones contra el asedio económico, las campañas de descrédito y el azote de un virus mortal.

La complejidad del presente nos ha curtido en el cumplimiento del deber, en la voluntad de no dejarnos aplastar por la realidad y crecernos ante ella.

Estos, que siguen siendo tiempos de ¡Patria o Muerte!, nos confirman la validez del socialismo y de esa poderosa fuerza que es el Partido Comunista de Cuba.

El PCC es único porque única es su relación con el pueblo, porque existe por y para él, porque ha sido definitorio para salvaguardar sus conquistas en los momentos más complejos de la Revolución.

El VIII Congreso del Partido, a desarrollarse del 16 al 19 de abril de 2021, será de todo el pueblo. Como en Girón, 60 años después, frente al imperio que nunca logrará doblegarnos, y ante dificultades presentes y futuras por poderosas que sean, una vez más proclamaremos, ante el mundo, nuestra convicción irreductible de Victoria.

Transformar el escenario actual requiere dinamizar el proceso de actualización del modelo económico y social, asunto que exige la concurrencia interrelacionada de las diferentes formas de propiedad y gestión, así como la contribución de la ciencia, la tecnología y la innovación.

En todo el trabajo realizado, ha servido de brújula, lo expresado por el General de Ejército, Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el 19 de abril de 2016, durante la clausura del 7mo. Congreso:

El proceso de actualización del modelo económico que iniciamos en el 6to. Congreso no es una tarea de uno o dos quinquenios. El rumbo ya está trazado. Proseguiremos a paso firme, sin prisas, pero sin pausas, teniendo muy presente que el ritmo dependerá del consenso que seamos capaces de forjar al interior de nuestra sociedad y de la capacidad organizativa que alcancemos para introducir los cambios necesarios, sin precipitaciones ni mucho menos improvisaciones que solo nos conducirían al fracaso.

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