Dólares: una mirada desde la academia (II)

Hace unos días entrevistamos al Dr.C Ulises Pacheco, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, de la Universidad de Oriente, para conocer sus consideraciones con respecto a las nuevas disposiciones del Banco Central de Cuba, en cuanto a la situación del dólar estadounidense, en nuestro archipiélago. A continuación le compartimos más de la opinión del Académico, sobre el particular.


En la explicación dada en la Mesa Redonda, se dijo que esta medida, de no recibir más dólares en efectivo, se ha manejado desde hace un tiempo ¿Esto busca detener el tráfico de divisas existente en el país?


El Banco Central de Cuba ha dicho que la medida no está dirigida al combate del mercado informal cambiario del país, sino que responde a proteger la banca cubana. De cualquier manera, se señala que las transferencias en dólares serán aceptadas, y con ese dinero es posible operar. Quizás tenga un impacto sobre ese mercado informal, pero hay que ver en qué dirección. Anticiparlo es muy riesgoso, porque si la economía informal mantiene el peso que tiene hoy, los precios se van a referir a las divisas, sean dólares o euros. El problema que tenemos de la economía, donde situaciones externas como el bloqueo, el subdesarrollo socioeconómico y la situación en el sector agroindustrial, son problemas de larga data, nos lleva a tratar de resolverlo para sustituir importaciones. Además, lograr tener una oferta de bienes y servicios que haga posible una estabilización financiera. La escasez de bienes y servicios está catalizando el crecimiento del mercado informal, y desestabilizando la economía al crear inflación inducida.


¿Usted, como académico, qué vaticina para la economía cubana a partir de ahora?


En nuestra economía debe provocarse un cambio estructural; orientar políticas que hagan posible una reanimación de la agricultura, la agroindustria, y la industria manufacturera en el país. Eso transita por limitaciones que tiene la economía, algunas internas y otras externas, pero hay que reanimarla a como de lugar. Evidentemente, la pandemia afecta notablemente la economía cubana, y eso es un fenómeno coyuntural que ya va para 2 años. Las restricciones externas, por el bloqueo, limitan la compra de insumos, y eso nos lleva a una situación muy compleja. Ahora no podemos pretender un despegue de la economía cubana, sino más bien mitigar los efectos más nocivos y resistir. No podemos obviar los problemas asociados a la eficiencia de la empresa estatal con la producción de alimentos; así como tampoco al sector no estatal y sus potencialidades para producir bienes y servicios, que son imprescindibles para la supervivencia.


¿Esta situación conllevará a afectaciones en la agricultura?


Así es, las limitaciones del bloqueo económico dificultan la importación de bienes y servicios; así como de bienes de capitales que son imprescindibles para poner en movimiento la agricultura y la industria. Esta medida financiera está afectando ese proceso, en tanto Cuba se ve limitada de operar en dólares americanos, de colocarlos en otros bancos, para comprar bienes y servicios para el país. A eso hay que sumar que hay una serie de situaciones políticas en el diferendo Cuba-USA, con el bloqueo que eleva el riesgo país para la inversión. Entonces la inversión extranjera directa se aleja del destino Cuba, pues el riesgo país es una marca que tienen en cuenta los inversionistas extranjeros para la inversión hacia un destino u otro.

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