El pueblo cubano al que pertenezco

Por: Pedro Manuel Tejera Escull

Recuerdo que, en los manuales, el tema de las formas históricas de comunidades humanas distinguía la familia, el clan, la horda, la tribu, la etnia, el pueblo y la nación. Por tanto, el pueblo es una forma de comunidad o agrupamiento humano, que antecede históricamente a la nación. Por su nivel de integración social es superior a la tribu y a la etnia.

El pueblo no es todo el mundo. Cuando hablamos de todo el mundo podemos referirnos a las masas. En la historia del mundo heleno, el demos, era el pueblo. Pero a él no pertenecían todos, sino los hombres libres y alguno que otro admitido.

Para Aristóteles, pueblo, es:

…La primera asociación de muchas familias, pero formada en virtud de relaciones que no son cotidianas, es el pueblo, que justamente puede llamarse colonia natural de la familia, porque los individuos que componen el pueblo, como dicen algunos autores, «han mamado la leche de la familia», son sus hijos, «los hijos de sus hijos.

Las mujeres en la polis tenían una situación parecida a los esclavos. Por suerte para las mujeres eso, en parte, ya es historia.

El pueblo romano estaba también definido: los plebeyos eran parte sustantiva del pueblo romano. Sin embargo, los esclavos no contaban.


La situación de los siervos mejoró respecto a sus antepasados esclavos, pero la sociedad feudal reconocía básicamente a los nobles de alguna jerarquía. Aunque el régimen feudal en su forma clásica existió solo en Europa.

En la sociedad burguesa el obrero, el asalariado, forma parte del pueblo, aunque no tiene la misma consideración que los burgueses. Para John Locke, según Gustavo Fabal, el pueblo eran los contribuyentes, los demás estaban, pero en realidad no contaban. En los sucesivos siglos fue modificándose la amplitud de la concepción de pueblo.

Lenin en “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” establecía una relación entre líder, partido, clase, masa. El énfasis lo realiza en la clase, no en el pueblo. Puede afirmarse que el pueblo es una mediación entre las clases y las masas, especialmente en Rusia como país multinacional y multiétnico. Todavía se habla de la familia de los pueblos de la nación rusa.

En La historia me Absolverá se hace una definición de pueblo que inspira el proceso revolucionario y da continuidad a las enseñanzas de los predecesores. Este documento deja claro en nombre de quién se hace la Revolución:

Nosotros llamamos pueblo si de lucha se trata, a los seiscientos mil cubanos que están sin trabajo deseando ganarse el pan honradamente sin tener que emigrar de su patria en busca de sustento; a los quinientos mil obreros del campo que habitan en los bohíos miserables, que trabajan cuatro meses al año y pasan hambre el resto compartiendo con sus hijos la miseria, que no tienen una pulgada de tierra para sembrar y cuya existencia debiera mover más a compasión si no hubiera tantos corazones de piedra; a los cuatrocientos mil obreros industriales y braceros cuyos retiros, todos, están desfalcados, cuyas conquistas les están arrebatando, cuyas viviendas son las infernales habitaciones de las cuarterías, cuyos salarios pasan de las manos del patrón a las del garrotero, cuyo futuro es la rebaja y el despido, cuya vida es el trabajo perenne y cuyo descanso es la tumba; a los cien mil agricultores pequeños, que viven y mueren trabajando una tierra que no es suya, contemplándola siempre tristemente como Moisés a la tierra prometida, para morirse sin llegar a poseerla, que tienen que pagar por sus parcelas como siervos feudales una parte de sus productos, que no pueden amarla, ni mejorarla, ni embellecerla, plantar un cedro o un naranjo porque ignoran el día que vendrá un alguacil con la guardia rural a decirles que tienen que irse; a los treinta mil maestros y profesores tan abnegados, sacrificados y necesarios al destino mejor de las futuras generaciones y que tan mal se les trata y se les paga; a los veinte mil pequeños comerciantes abrumados de deudas, arruinados por la crisis y rematados por una plaga de funcionarios filibusteros y venales; a los diez mil profesionales jóvenes: médicos, ingenieros, abogados, veterinarios, pedagogos, dentistas, farmacéuticos, periodistas, pintores, escultores, etcétera, que salen de las aulas con sus títulos deseosos de lucha y llenos de esperanza para encontrarse en un callejón sin salida, cerradas todas las puertas, sordas al clamor y a la súplica.

Ese pueblo ha luchado, ha triunfado, ha resistido, ha jurado fidelidad a la causa de la independencia y del socialismo.
Ese pueblo se ha dado una Constitución donde expresa su convencimiento de que “Cuba no volverá jamás al capitalismo como régimen sustentado en la explotación del hombre por el hombre … solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena”.

Al mismo tiempo se declara la dignidad humana como el “valor supremo que sustenta el reconocimiento y ejercicio de los derechos y deberes consagrados en la Constitución”. Y la dignidad humana es el respeto a sí mismo, a la patria y a la humanidad. Es la capacidad de crítica y autocrítica, la fortaleza de la identidad personal y grupal; así como el respeto por los demás.

En “Con todos y para el bien de todos” José Martí expresó:

Porque si en las cosas de mi patria me fuera dado preferir un bien a todos los demás, un bien fundamental que de todos los del país fuera base y principio, y sin el que los demás bienes serían falaces e inseguros, ese sería el bien que yo preferiría: Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.

Precisamente así reza en nuestra Constitución, desde 1976.

Nuestra dignidad se manifiesta en un comportamiento consecuente con la ética de la Revolución Cubana, tanto en lo público, como en lo privado; en el combate irrestricto a la corrupción, el egoísmo, el individualismo, el consumismo, el soborno, la prostitución, la drogadicción y otros degradantes humanos; en mantener proyectos de vida individuales indisolublemente vinculados al proyecto social socialista; en reconocer los errores propios y ser capaz de erradicarlos.

En el Preámbulo de la Constitución, también se señala:

NOSOTROS, el pueblo de Cuba, inspirados en el heroísmo y patriotismo de los que lucharon por una Patria libre, independiente, soberana, democrática, de justicia social y solidaridad humana, forjada en el sacrificio de nuestros antecesores; por los aborígenes que se resistieron a la sumisión: por los esclavos que se rebelaron contra sus amos; por los que despertaron la conciencia nacional y el ansia cubana de patria y libertad; por los patriotas que a partir de 1868 iniciaron y participaron en nuestras luchas independentistas contra el colonialismo español, y a los que en el último impulso de 1895 les fuera frustrada la victoria al producirse la intervención y ocupación militar del imperialismo yanqui en 1898; por los que lucharon durante más de cincuenta años contra el dominio imperialista, la corrupción política, la falta de derechos y libertades populares, el desempleo, la explotación impuesta por capitalistas, terratenientes y otros males sociales; por los que promovieron, integraron y desarrollaron las primeras organizaciones de obreros, campesinos y estudiantes; difundieron las ideas socialistas y fundaron los primeros movimientos revolucionarios, marxistas y leninistas; por los integrantes de la vanguardia de la Generación del Centenario del natalicio de Martí, que nutridos por su magisterio nos condujeron a la victoria revolucionaria popular de enero de 1959; por los que, con el sacrificio de sus vidas, defendieron la Revolución y contribuyeron a su definitiva consolidación; por los que masivamente cumplieron heroicas misiones internacionalistas; por la resistencia épica y unidad de nuestro pueblo…

No hay razón para renunciar a nuestra herencia y a nuestros ideales de justicia, aunque no simpaticen a quiénes no piensan como nosotros. Tenemos el derecho de ser nosotros mismos, y realizar nuestros sueños, en los que hemos invertido una importante cuota de sacrificio.

El pueblo al que pertenezco agrupa a los trabajadores, empoderados gracias a la Revolución. Mi pueblo está integrado por los que crean con su trabajo la riqueza colectiva que se distribuye con equidad; por los solidarios e internacionalistas; por los que dan su aporte en trabajos voluntarios, en las guardias revolucionarias; por los que están dispuestos a defender nuestras conquistas al precio que sea necesario. Ese pueblo cree en el socialismo y no marchará nunca para destruir la obra que ha creado durante las últimas décadas.

En el actual contexto de fuerte enfrentamiento ideológico es importante saber qué se entiende por pueblo y quién es el pueblo en Cuba, para poder definir nuestro posicionamiento y nuestras proyecciones.

1 comentario en “El pueblo cubano al que pertenezco

  • Al pueblo cubano pertenecemos los que aman a su Patria libre, sin injerencias extranjeras, los que nos levantamos todos los dias y trabajamos para que el país avance, los que reconocemos la historia lucha e intransigencia revolucionaria. Los que gritamos para que todos oigan Cuba es y será un eterno Baragua.

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