“No nos entendemos…”

Por: Lídice Duany Destrade

La historia de cada nación cuenta con:

…mitos y símbolos que son indispensables para relacionar en la conciencia humana planos de la realidad que se presentan como contradictorios y muy distantes en el espacio y en el tiempo. En un mundo cargado de feroz y vulgar materialismo y que expresa una muy peligrosa fragmentación de la realidad, ellos son más necesarios que nunca antes en la historia.

Es Antonio Maceo Grajales, al decir de Armando Hart Dávalos, uno de esos “símbolos multitudinarios” que ha sido asumido por muchas generaciones de cubanos, que lo reconocen como paradigma. A su legado se ha recurrido durante las luchas por alcanzar la independencia nacional. También cuando, no muy pocas veces, han estado en peligro las aspiraciones sociales de justicia social y dignidad humana, alcanzadas con el triunfo de la Revolución cubana desde el 1º de enero de 1959.

Como lo hiciera el 15 de marzo del 2000, en el mismo sitio donde, en igual fecha pero 122 años antes, Maceo liderara una de “las páginas más gloriosas de nuestra historia“, nuestro Comandante en Jefe dejó establecido para los cubanos de todos los tiempos, que frente a las amenazas imperiales y a los que se dejan convencer, Cuba sería un eterno Baraguá. Recurrió a Maceo, y los buenos patriotas como él, para realizar un juramento de resistir y vencer, en un nuevo escenario. No con las armas, sino con las ideas.

Hoy se impone recurrir a un documento que puede haber sido escrito por Maceo para cualquiera de los que, desde Cuba, hoy apoyan y forman parte de esa Guerra no convencional que perjudica, más de lo que beneficia, a la Patria.

Se trata de la carta escrita por el Titán de Bronce al general tunero Vicente García, el 5 de julio de 1877. Quién se había erigido como líder de movimientos de sedición, respaldados en el enraizado regionalismo que iba ganando terreno entre las tropas mambisas.

Cuando Maceo recibe esta convocatoria es consciente de que la desunión, las indisciplinas, el regionalismo, corroían la base del movimiento independentista cubano. Varios hechos que desmeritaban a las tropas mambisas y comprometían el fin deseado llevaron a que el año 1877 fuera definido por Máximo Gómez como “el año más funesto de la revolución cubana“. Todo lo cual lleva a que, el líder oriental, reconozca que no eran momentos de blandenguería ni indefiniciones; por eso, ante los que buscaban oficializar la indisciplina, deja claro que convocar el caos, lejos de ayudar, debilita las fueras de quienes deben centrarse en alcanzar el mayor bien nacional: la independencia de Cuba.

Maceo confiesa que muchos de las problemas planteados por los protestantes eran reales, de ahí el carácter popular de muchas de las demandas, con las que, aseguró, coincidía. Pero no acepta la forma escogida para protestar, por lo nefasto que resultaba para el logro de la independencia. Esa vía, ineficaz e indisciplinada para llegar al fin era, a su consideración, imperdonable

Sabe que las revoluciones son periodos complejos. Pero no acepta que la solución de las problemáticas nacionales surgidas sea la indisciplina social. A los que ven en ello la solución a los problemas internos, les dice Maceo: “la situación no es mala, y si lo es, lo que más perjudica es la actitud de ustedes”; “para satisfacer las aspiraciones del pueblo no es necesario autorizar la desobediencia al gobierno constituido y a sus leyes“.

No peca de iluso el Titán de Bronce. Sabe que bajo la idea de que se busca el bien nacional, el verdadero objetivo de los promotores del caos era “satisfacer aspiraciones personales“. A esos, afirma Maceo, no les “guía otro móvil que el de la ambición personal“.

Fragmentar es nefasto para cualquier causa revolucionaria. Años más tarde, y en plena madurez de su pensamiento político, alertó que el enemigo utiliza una política de desunión, porque sabe que ” unidos los cubanos, su debilidad estaría descubierta“. A Vicente García, le asegura, que esas sediciones afectan la unidad revolucionaria, lo que favorece los intereses enemigos. Lo ideal sería la “unión para combatir al enemigo común” y “el cumplimiento del deber que impone su grado y la patria“. Es decir, el cumplir cada cual con lo que le toca desde su posición.

Le indigna a Maceo que sea convocado a la sedición. No anda por las ramas para dar a conocer su posición política:

Al mismo tiempo, indignación, desprecio me produce su invitación al desorden y desobediencia de mis superiores, rogándole se abstenga en lo sucesivo de proponerme asuntos tan degradantes, que sólo son propios de hombres que no comprenden los intereses patrios y personales. siempre apoyaré al Gobierno y no estaré donde no pueda existir orden ni disciplina, porque vivir de esa manera sería llevar la vida del bandolerismo.

Finaliza Maceo, convidando a García, a que se salve de ser juzgado por la historia y su pueblo. Lo llama a que se separe de sus ideas políticas aviesas, y se le sume para “salvar el país“, siempre al lado del “cumplimiento del deber” para con la Patria.

Hoy, Cuba, también está en guerra. En esta ocasión se prepara un golpe suave para destruir la Revolución Cubana y nuestro proyecto social socialista. Muchos saben lo que hacen, y guiados por ambiciones personales convocan a las calles en marchas de protestas, que son montadas para desestabilizar al país y justificar una intervención.

Esos, aún cuando se dicen verdaderos cubanos y patriotas, sirven los intereses de una camarilla que busca acabar con la tranquilidad ciudadana, con la paz y regresarnos a tiempos de sometimiento.

Y así como Maceo, en 1877 afirmó, “aquí hay muchos hombres amantes del orden y obedientes al gobierno legítimo que se indignan“, hoy aseguramos que en Cuba toda, hay hombres y mujeres indignados, que hoy rechazamos la guerra ideológica que se nos hace, y nos sumamos a la que nos convoca el general Antonio desde la Plaza de la Revolución santiaguera. Y si fuera necesario, desenvainaríamos el machete, y listos, como él está allí, en esa figura ecuestre, iríamos a la guerra.

Ayer Maceo, enérgicamente, le manifestó a la comisión que le llevó la carta del general García, donde se le invitaba a la sedición de Santa Rita, que si no abandonaban su territorio en 24 horas los sometería a Consejo de Guerra. A los cubanos de hoy, entonces, no nos puede temblar la mano.

Para esos que convocan a las calles a levantarse en contra de nuestro Socialismo, y a los que le siguen, pensando que el futuro de Cuba sería mejor al lado de los Estados Unidos, les respondemos como Maceo aquel 15 de marzo de 1878, NO NOS ENTENDEMOS!

1 comentario en ““No nos entendemos…”

  • No por gusto Santiago de Cuba es reconocida como la cuna de la Revolución cubana, los santiagueros estaremos siempre al frente para defender nuestras conquistas, tal y como lo hicieron aquellos hombres que acompañaron a Antonio Maceo. En Cuba hay muchos hombres con decoro, prestos a defender las conquistas que hemos alcanzado los cubanos trabajando duro.

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