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Agronomía

 

En Cuba, el origen de los estudios agronómicos data del período colonial y marcan sus inicios la Fundación del Real Jardín Botánico de La Habana en 1817, la creación de la Cátedra de Botánica Agrícola en esta entidad, que fue creada en 1821 y que impartiera su primera clase en 1824, las propuestas para la creación de una Escuela de Agronomía Práctica en 1818 y de una institución agronómica en 1829. Esta última aunque inició sus obras constructivas nunca pudo concluirse por los efectos de una epidemia de cólera en la capital y que aunque efectuó su apertura tuvo que adecuar sus planes de enseñanza priorizando la formación de cultivadores y maestros en azúcar hasta que finalmente cerró debido a la falta de presupuestos, el poco interés de las autoridades coloniales del momento y finalmente, la ausencia de su promotor y director. Posteriormente, en 1881 se funda la primera Escuela de Agricultura en Cuba auspiciada por el Círculo de Hacendados de la Isla de Cuba que se convertiría en el primer plantel que formaría ingenieros agrónomos en el país hasta que se le prohibió en 1883 esta potestad por contradicciones con las instituciones de la metrópoli española y cerró finalmente sus puertas en 1891. El 30 de junio de 1900, respondiendo a la orden militar 266 decretada por el gobierno interventor norteamericano que reorganizaba la enseñanza en los institutos de segunda enseñanza y en la Universidad de La Habana, se apertura en esta institución, la Escuela de Ingenieros Agrónomos y Azucareros. Esta escuela sería la primera y única institución de la Educación Superior que graduó ingenieros agrónomos en Cuba por más de 50 años. El 30 de noviembre de 1952 se funda la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas donde se creó la segunda Escuela de Agronomía del país. Luego del triunfo revolucionario, y tras la reforma universitaria de 1962, la carrera de agronomía de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas se ha desempeñado como Centro Rector Nacional para los estudios de Agronomía en el país, reconocimiento y responsabilidad que obtuvo por su relevante desempeño en el diseño curricular para el continuo perfeccionamiento de los planes de estudio, su contribución a la formación de profesionales, cuadros y directivos en el área agrícola y el reconocido prestigio científico de su claustro. Después del triunfo de la revolución, la red de centros universitarios con perfil agropecuario en el país fue ampliándose con la creación de sedes, centros y filiales universitarias que posteriormente se convirtieron en facultades, institutos universitarios y universidades de sus respectivas provincias. Entre estos primeros centros creados por la revolución donde se estudió la carrera de Agronomía están la Universidad de Granma, Universidad de Ciego de Ávila, Universidad de Pinar del Río, Universidad de Matanzas, Universidad de Las Tunas y Universidad de Guantánamo. Actualmente, la carrera de Agronomía se encuentra en todas las universidades del país.
La evolución en el diseño curricular de la carrera ha dependido del contexto político y socio-económico de cada etapa. Los planes de estudio por los que ha transitado la carrera han sido una expresión de los cambios en la economía, la cultura y sociedad cubanas en respuesta a las condiciones del contexto nacional e internacional.
De ahí que, si analizamos la evolución curricular desde sus inicios de la carrera en la educación superior, encontramos que durante el período 1907–1960 los planes de estudios estaban centrados en la producción de caña de azúcar, con un fuerte componente de asignaturas básicas y pobre en asignaturas básico-específicas. En el período 1960–1977 el plan de estudio se enfocó en el perfil de un agrónomo general pero con indefiniciones en la formulación del problema de la profesión, debilidad en el componente básico–específico, un fuerte componente de asignaturas del ejercicio de la profesión pero aún no se identificaba con exactitud el modo de actuación del profesional. Sin embargo, durante el período 1977–1988 los planes de estudios se caracterizaron por diferentes perfiles terminales donde los campos de acción se convirtieron en carreras.
En el período 1988–1999 se reformularon los planes de estudio en función de formar un ingeniero de perfil amplio, al cual se definió el problema de la profesión, con un fuerte componente básico y de formación general, así como básico- específico. Se definieron también los ejes y contenidos transversales de la formación, se conforma la disciplina principal integradora de la carrera y se propició una elevada carga del componente laboral investigativo. Bajo este principio se trabajó en la concepción de los planes de estudio C, C´ y D; en los cuales el objetivo de la formación era la de un ingeniero agrónomo integral y generalista que pueda desenvolverse en los complejos escenarios de la agricultura cubana, donde confluyen integradas las diferentes esferas y modo de actuación de este profesional. A su vez, este enfoque integrador permitió concluir con la concepción de diferentes carreras agropecuarias que formaban un profesional de perfil estrecho, especialistas en un campo de acción, pero no aptos para dar solución integral a los complejos problemas productivos que se presentan en las unidades básicas agropecuarias. Estos diseños curriculares permitieron resolver un problema que presentaban los anteriores, pues potenciaron el proceso de aprendizaje en el estudiante y contribuyeron a la eficiencia del proceso docente educativo en el año, en base a los objetivos de este. Además, a partir de estos planes de estudio se dio un mayor protagonismo a la esencia teórica de las disciplinas y al trabajo interdisciplinar en el año académico, en base al modo de actuación definido para el profesional e influyendo en la formación integral de este. Esta perspectiva de análisis articula con las nuevas tendencias y enfoques en la formación de ingenieros agrónomos a nivel mundial, que considera los diversos escenarios donde se desempeñan estos profesionales, siendo su escenario principal el sector productivo agropecuario, los recursos naturales renovables y el ambiente, así como en los sectores de la investigación y la academia. Por todo ello, es importante que el egresado demuestre capacidad y conocimiento, habilidades y destrezas en la solución de problemas profesionales; así como actitudes y valores en el desempeño de su profesión. En este sentido se enfocan actualmente las tendencias del diseño curricular en esta profesión dirigidas al logro de competencias profesionales en los egresados que permitan su desempeño satisfactorio en estos contextos.

 

 

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